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sábado, 21 de junio de 2014

Centuriones

Dicen que a los centuriones se les alababa y aclamaba en época de guerra y se les despreciaba en la Paz.

Estimados blogueros:
Suelo leer, a través de este medio, opiniones que se hacen sobre los militares y los Cuerpos de Seguridad del Estado (CSE). A veces, me asombro por cómo vertemos opiniones al respecto como si se tratase de un uniforme carente de un uniformado. Olvidamos que somos nosotros los que ponemos a esos profesionales donde están y para lo que están, que nadie se niega a ser rescatado por esos mismos uniformes si un día se encuentra en serias dificultades, si espera en el tejado de su casa tras unas inundaciones, si está siendo atracado o si, Dios nos libre, fuésemos atacados por otro país. Pero, ya se sabe que nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que truena. Y en nuestro caso es peor, pues nos acordamos para mal.
A veces, aparece la noticia de que un policía, un militar o un guardia civil, incluso sin estar de servicio, se pone en peligro para salvar a alguien. En estos casos, a los mismos que unos días atrás han criticado una actuación de estas fuerzas de seguridad, no se les ocurre felicitar por la buena acción. Es más, cuando no se está de acuerdo con alguna acción protagonizada por los CSE se suele hablar de ellos en plural o como grupo (la guardia civil…, los militares…, los policías….) mientras que cuando la noticia es digna de elogio, lo hacemos en singular (el guardia civil tal, tal militar, cual policía…).
Sí es cierto que, de vez en cuando, alguien sale a defender o a felicitar a estos profesionales. Entonces se le tacha de …
Yo quiero hacer un reconocimiento a estas personas y a los cuerpos que representan, porque, no olvidemos, bajo ese uniforme se encuentra a un marido, a una hija, al vecino, al joven que con espíritu de sacrificio se ha preparado y aprobado unas oposiciones. Y digo con espíritu de sacrificio porque los que quieren ser de estos cuerpos lo hacen por vocación (no creo que lo hagan por la paga, pues hay mejores y más sencillas formas de tener un mejor sueldo).
Mi reconocimiento no se basa en mis opiniones, se basa en comportamientos que he visto o me han contado. Y para muestra, un botón (o tres).
El primer botón es una leyenda urbana que creo es, con matices, cierta. Cuando el depósito de agua de Melilla se fracturó y desgraciadamente sufrimos aquella catástrofe, me contaron (yo realizaba apoyo psicológico a los afectados) que un legionario que salía de paseo de su cuartel de Cabreriza, al ver a militares escavando el lo que fue la barriada afectada, se presentó a un mando ofreciéndose para lo que hiciera falta. Se cuenta que el mando le dio una pala y le pidió que se pusiese a escavar. Ya había oscurecido cuando se rescató a la última víctima. Entonces alguien recayó en una figura que seguía escavando. Era aquel legionario que sacrificó sus horas de paseo para ayudar en el rescate y que, olvidado por todos, no había cesado en su empeño.
El segundo botón tiene nombre, me perdonará mi amigo Paco Hermida (que como los de su “especie” prefiere quedar en el anonimato) que lo ponga de ejemplo. Hace unos años me llamó de urgencia para que le ayudara con los familiares de una suicida. Además de sorprenderme con otras acciones, mi mayor sorpresa llegó cuando lo escuché compaginar el oficial y obligatorio “interrogatorio” para obtener información del familiar de la víctima con el apoyo y las muestras de empatía y respeto. Yo, que llevo años enseñando las habilidades de comunicación en estos casos, no he encontrado ejemplo mejor sobre su puesta en práctica.
Mi último botón (habría muchos más) se dio en el hospital en otro caso de suicidio en el que acompañé a los familiares a “despedirse” de su hijo, joven Guardia Civil, que permanecía (muerte cerebral) en la UCI. Fortuitamente acababan de llegar a Melilla para otros menesteres dos Generales de este Cuerpo. Cuando salí de la UCI con los familiares, me encontré que en el pasillo esperaban estos dos mandos juntos con otros y compañeros del fallecido. Habían cambiado su agenda para acercarse a dar el pésame de la forma más íntima posible, sin publicidad, sin medios de comunicación que recogieran el detalle… demostrando que lo sentían de verdad. A ello hay que sumar cómo la madre del joven fallecido fue abrazada por los compañeros de éste. Eso compañeros que vienen a hacer cumplir en nuestras fronteras las leyes que nosotros hemos aceptados como pueblo soberano.
No quiero dejar de nombrar a personajes más conocidos como el cabo Ferrón o al policía que recientemente se tiró a las vías del metro en Madrid para salvar a una persona ebria que de seguro habría sido arrollada por el tren (por cierto, algún… le robó la mochila) o a nuestro policía nacional Hassan Mohatar que fuera de servicio ha salvado a dos menores.

Yo veo uniformes y también veo personas, veo actos buenos y malos como en todos los estamentos y en todas las profesiones. Y como un día puede ser que los necesite, vaya mi agradecimiento y mi respeto por adelantado.
P.D.: Lo que acabo de defender en los CSE podríamos hacerlo con maestros, médicos, funcionarios (léase también en femenino)...
Publicado en: http://www.luzdemelilla.es/index.php/semanario-la-luz/opinion-luz-de-melilla/item/1496-juan-manuel-centuriores